Mr. Furia y Profesor Manso: coros, guitarras eléctricas, bajo acústico, órgano hammond, batería acústica, woodblock, congas, campana, timbali, cabassa.
Polo Ortí : piano
Alberto Pérez Jordana: trompetas
Virginia Maestro: voz y coros.
Hace un año llegó a nuestras manos Labuat, un trabajo prometedor con una gran producción técnica, letras originales, buenos músicos para los conciertos, y una peculiar voz, dulce, tierna, colorida, diferente… aquí comienza nuestra historia, bueno quizá un poco antes, pero aquí comienza el futuro de Virginia, su presente, su hoy dejando atrás el ayer.
Ayer es un Latin Jazz, una rama del jazz que se nutre de los ritmos africanos y caribeños. En comparación con el jazz americano, el jazz latino emplea un ritmo fijo usando a la vez una forma de clave. La conga, el timbal, el güiro y las claves son instrumentos de percusión que contribuyen al sonido latino. Es un género poco habitual en nuestro país y yo, personalmente, no había tenido el placer de escucharlo. Puede que “Ayer” no sea la mejor muestra de jazz latino y no sea su mejor representante, pero es una forma de acercar este género a nuestro país y abrir nuevos horizontes en este mundo dominado por otros géneros musicales.
Cuando lo escuché por primera vez no me convenció, pero al cabo del tiempo me empezó a gustar la canción, empecé a coger cariño a este género, que no había escuchado anteriormente, y poco a poco y tras algún video en directo me empezó a gustar. Es una canción que no puedes valorar escuchándola una sola vez, sino que tienes que encontrarle ese punto especial que le da Virginia. Desgraciadamente no entiendo mucho de técnica vocal, ni de estilos musicales, por lo que en este campo no puedo aportar mucho, me dejo llevar por lo que siento al escuchar una canción, por eso no puedo decir si Virginia lo hace bien o mal (vocalmente hablando), pero sí puedo decir que me gustan los giros que hace con la voz y el ritmo que le da a esta canción, sobre todo en directo, donde podemos apreciar a la Virginia que emociona, que siente, que hace sentir y que transmite. Lamentablemente, todavía no he podido asistir a ningún concierto por causas diversas, por lo que me baso en los videos de youtube y en las impresiones y crónicas de otras personas, y si eso ya me gusta, no quiero imaginarme el día que tenga la oportunidad de escribir mi propia crónica.
En este tema predomina la máxima: “carpe diem”, vivir en el presente y no en el pasado, en el cual no hay que quedarse anclado, pero tampoco olvidarlo completamente. Como dice la canción: No dan visitas a ayer por horas, tienes que seguir para adelante pase lo que pase, con optimismo y dando lo mejor de ti. Porque ¿no es mejor ser un perdido de hoy a un hallado deayer…?
Es un mensaje que debemos adaptar a nuestro día a día, porque no debemos vivir anclados en el pasado, ni lamentándonos por lo que debería haber ocurrido y no lo ha hecho, o porque no se hayan cumplido todas nuestras expectativas. No podemos arrepentirnos de lo que hacemos de corazón, podemos mejorar, aprender de nuestros errores e intentar que el futuro vaya mejorando poco a poco, viviendo en el presente, porque es muy fácil lamentarse, refugiarse enesa lágrima, lo que es difícil es conseguir salir adelante y continuar con tu vida, que pasa demasiado rápido y muchas veces no nos damos ni cuenta.
Pasando revista de todos sus conciertos he llegado a la conclusión que el disco no le hace justicia a la canción, en directo da unos giros de voz diferentes y un ritmo especial. En mi opinión esta canción alcanzó su esplendor una fría noche madrileña en un lugar llamado Costello:
Se trata de un acústico, pero con la novedad de tener a Juanan a la trompeta, cosa que no había hecho en los acústicos, y es quizá eso lo que hace especial esta actuación.
Ayer es una de las canciones que Virginia disfruta en directo, cambiándola cada vez que la canta y dándole toques nuevos, realizando improvisaciones fantásticas donde vemos a la verdadera Virginia.
Con banda completa me quedó con Luz de Gas, con toda la instrumentación es dónde podemos apreciar los toques de latin jazz y dónde Virginia más transmite en esta canción:
Virginia va mejorando en cada concierto, va creciendo como artista, por eso deseo que haya muchos conciertos más. Y, sobre todo, poder presenciar algún día uno y, citando a VikiBilbao, que se siga parando el mundo.
Mr. Furia y Profesor Manso : coros, guitarras eléctricas, bajo eléctrico, órgano hammond, sintetizador moog, hohner clavinet, batería acústica, congas, triángulo.
Virginia Maestro: voz y coros
"De Pequeño" es el tema que abre el disco de Labuat y probablemente sea uno de los temas que más división haya causado entre sus seguidores. A unos sencillamente les encantaba y a otros definitivamente les parecía una canción demasiado comercial y muy alejada del estilo de Virginia.
En el disco es una canción desenfadada, sin ningún tipo de pretensión con una letra a primera vista demasiado infantil e incluso ñoña, que sin embargo encierra un tema tan complejo como el miedo al compromiso y las nuevas responsabilidades adquiridas cuando uno deja de ser un niño. En este tema, con algún toque funky, Virginia juega con su voz para darle un toque de picardía e ingenuidad a la canción, pero poco más se puede hacer con ella.
Sin embargo, llegó la hora de la verdad, su puesta en escena en la Sala Penélope de Madrid y nos sorprendió con una versión extendida de este tema que aprovechó para hacer la presentación de los músicos que la acompañaban. Para mí su mejor interpretación de este tema con la banda sin duda fue en “Luz de Gas”: la intención de sus gestos, sus movimientos, su voz, sus improvisaciones más "souleras "transformando una canción “ñoña” en otra con mucha más garra y su total complicidad con la banda consiguieron que todos nos engancháramos a la canción.
A pesar de haber apostado inicialmente por arriesgarse y salir al mercado con un tema tan diferente como “Soy tu aire”, para el segundo single, después de haberse barajado otros temas más interesantes, finalmente se optó por algo más comercial que pudiera sonar en las emisoras convencionales y se eligió “De Pequeño”. Se dispararon las alarmas entre sus seguidores, sobre todo cuando se habló de que iba a presentar el single en el programa del que había salido, pero todos tuvimos la esperanza de que pudiera hacer una interpretación tan espectacular como la de Luz de Gas, con su banda en directo y sus geniales improvisaciones. Sin embargo, eso no fue posible, y en su lugar nos encontramos con una actuación con música enlatada, una escenografía propia del programilla en cuestión y una Virginia demasiado incómoda en el escenario, por lo que su actuación quedó bastante deslucida y se desaprovechó una gran oportunidad para dar a conocer a la Virginia Maestro de los directos. ¿Qué habría ocurrido si la actuación hubiera sido en directo con su banda? Yo me puedo hacer una idea pero, desgraciadamente, es algo que ya no podremos saber. Sólo espero que quién haya tenido la brillante idea de hacer esa actuación tome nota para no cometer los mismos errores en el próximo disco.
La promoción de este single vino acompañada de varios playbacks y de algún programa con música enlatada en el que Virginia pudo cantar en directo, pero ésto no le permitió hacer las improvisaciones que tanto nos gustaban en esta canción y resultaba un tema muy flojo como para llamar la atención. Así que fue la propia Virginia la que decidió tomar cartas en el asunto y darnos algún rayito de esperanza interpretando una preciosa versión de este tema en una actuación en Silla acompañándose únicamente de su guitarra. Que Virginia era capaz de hacer suyas e incluso mejorar alguna versión de temas clásicos increíbles ya lo sabíamos, pero que fuera capaz de convertir un tema que podría pasar totalmente desapercibido en algo tan íntimo, especial, y tan “mágico” como lo que pudieron escuchar los allí presentes, con ese juego de voces entre pícaro, sugerente e ingenuo, fue toda una revelación.
Para mí este tema es uno de los que más han ganado en su adaptación al directo, ya sea en formato de banda, en sus múltiples variaciones de cada concierto en el formato acústico con Fran de Rivera a la guitarra e Iñaki García a los teclados o en las interpretaciones absolutamente deliciosas de Virginia con su guitarra. De todos ellas ,permitirme que me quede con su última actuación en el Café de la Luna de Santaella para terminar con un poco de “magia”( lástima del murmullo que se oye de fondo) y preguntándome qué habría ocurrido si a Virginia le hubieran dejado presentar así este tema, sólo con su voz y su guitarra sin ningún otro artificio.
Parece que fue ayer cuando pudimos escuchar por primera vez la voz tan especial de Virginia, y sin embargo ya han pasado dos años desde su cásting en Sevilla y mañana se cumple un año de la salida de su primer disco titulado Labuat.
Desde aquí y en combinación con la web eslabuat hemos pensado recordar estas fechas simbólicas haciendo nuestro pequeño homenaje con una serie de entradas que se irán publicando día a día a partir de mañana. Para ello hemos querido contar con diez personas ( más o menos ) para que cada una diera su particular visión sobre una canción del disco. Les hemos dado carta blanca sobre cada tema para poder tener diez formas diferentes de ver, pensar y oir las canciones del disco. Además tendremos un bonus que, como es natural, por ser lo mejor lo dejaremos para el final. Será una sorpresa que seguro os va a gustar y que a Virginia, si lo llega a leer, estamos convencidos de que le va a hacer ilusión.
Compañera, usted sabe que puede contar conmigo, no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo.
Si alguna vez advierte que la miro a los ojos, y una veta de amor reconoce en los míos, no alerte sus fusiles ni piense que deliro; a pesar de la veta, o tal vez porque existe, usted puede contar conmigo.
Si otras veces me encuentra huraño sin motivo, no piense que es flojera igual puede contar conmigo.
Pero hagamos un trato: yo quisiera contar con usted, es tan lindo saber que usted existe, uno se siente vivo; y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos, aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda presurosa en mi auxilio, sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo.
El pasado 13 de Febrero, Virginia Maestro, la voz de Labuat, fue entrevistada en el programa "De Lujo" del canal Intereconomía TV. En la entrevista entre otras muchas cosas, se resaltó su faceta como compositora y coproductora de su próximo trabajo. Gracias a Vikibilbao por el video.
Viendo esta entrevista, creo que Virginia continuó con lo que empezó en el último mensaje de labuat.es y “dijo lo que quería decir”.
Me alegró ver que reconociera públicamente que el disco de Labuat había sido el proyecto de Risto y The Pinker Tones y que ella simplemente había puesto su voz aunque intentó que al menos las canciones estuvieran basadas en sus referentes musicales. No pasa nada por reconocerlo, ella ha estado defendiendo ese trabajo durante un año como si fuera suyo pero no es SU disco, y ya es hora de que eso quede claro de cara a su próximo trabajo que sí será SU DISCO y que será todo un discazo.
Me encantó verla tan ilusionada hablando de los cinco temas que ha coproducido con Iñaki García y que va a apostar por un sonido mucho más auténtico, nada de instrumentos digitalizados como ocurría en la producción de los Pinker . Me emocionó pensar que si había grabado esos cinco temas como si fuera uno de sus estupendos directos ese disco tiene que ser impresionante. Me alegró enormemente ver como la entrevistadora resaltaba que ella era compositora y estaba inmersa en la coproducción de sus temas y cómo Virginia aprovechaba para decir que en SU disco iba a intentar ser la compositora de todos los temas y que los habría en los dos idiomas ( porque está claro que Sony no está dispuesto a que sólo sea en inglés).
Se me escapó una sonrisa y un ¡por fin! ( y me acordé de muchos de los foreros del desaparecido labuat.es en ese momento ) cuando Virginia le dio ese palo a Sony hablando de lo que ellos entienden que es necesario hacer para llegar al público español y cuando habló sin tapujos sobre las recomendaciones hechas desde la propia compañía para traducir una canción escrita originalmente en inglés. Cuando ví como ella decía que eso no tenía sentido puesto que si una melodía era para una canción en inglés por muy bien que quedara la traducción la sonoridad ya no sería lo misma, sentí que ahora sí estaba dispuesta a defender a "sus niñas", que sabe perfectamente lo que quiere conseguir, que tiene muy claro cuál es el disco de SUS sueños y por el que está dispuesta a luchar aunque no sea nada fácil.
Creo que en estos meses por fin ha aumentado su autoestima y está empezando a creer en sí misma y en sus posibilidades y me alegra profundamente ver este cambio. Quizá el estar en contacto estos meses con auténticos músicos que viven y sienten la música, que disfrutan tocando un instrumento, improvisando , haciendo jamsessions , que valoran realmente lo que hace Virginia cuando se sube a un escenario haya servido para que ella tenga más claro lo que quiere y crea que sí que es posible lograrlo.
Yo también soy de los que creen que ahora sí que vamos bien, que éste sí que es el camino, que por fin encontró de nuevo el camino de baldosas amarillas que parecía que se había difuminado hace unos meses.
Ojalá este Costello sea muy especial, y tal vez tengamos la suerte de que pueda ser recordado por ser la primera vez que escuchemos la joyita de “To feel you under my skin”
Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminado esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos...
Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no, pedirme un cenicero, curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado en la cama, sin prisa, muchas tardes esta cama de amor que no conoces, la misma que se queda fría cuanto te marchas.
Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento.
Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas.
Luis García Montero
Gracias a las personas que me descubrieron esta canción y este precioso poema
Perdonar el retraso , pero en este blog no podían faltar unos videos que recopilan muchos de los mejores momentos de todos los conciertos de la Gira de Labuat del año pasado. La recopilación está hecha por el forero del foro oficial Max y también podéis verlos en su canal de Youtube TheWeirdMax.
PARTE I
Sala Penélope (Madrid)..................... "Oh, darling" ( cover The Beatles )
Sala Luz de Gas (Barcelona)................"Goodnight moon" (cover Shivaree)
Festival Acústica (Alicante)................"Circus" ( composición de Virginia Maestro)
Sala Boss (Sevilla)..............................." I call your name" ( composición de Virginia Maestro)
The Mill Club (Valencia)......................"Cry to me" ( cover Solomon Burke)
PARTE II
Sala Costello (Madrid)........................"Te doy mi voz "( composición de Virginia Maestro)
Ésto es sólo una muestra de todo el arte y la buena música que Virginia nos ha regalado en los escenarios a lo largo del año pasado.
La próxima cita para seguir viviendo momentos tan especiales e intensos con ella será en La Sala Costello de Madrid el próximo 23 de Febrero y es probable que nos regale alguno de sus temas que incluirá en su próximo trabajo discográfico. Tal vez pueda ser un tema que, según los afortunados que han podido escucharlo, es una auténtica maravilla y una delicia para los oídos :”To feel you under my skin”. Desde aquí vamos a pertimirnos soñar con que así sea.
El pasado 30 de diciembre del ya finiquitado 2009, TVE otorgó el premio al mejor disco del año basándose en las votaciones telefónicas de los televidentes y abnegados fans. En una gala horrenda y casposa a más no poder, David Bisbal se alzó con ese "prestigioso" galardón. Decir que este show sacacuartos del ente público fue un coñazo insufrible no es más que utilizar un eufemismo. Fue peor que eso en realidad.
Después de ver un programa como éste (en el que se supone que está representado lo mejor de la música de nuestro país) la sensación que me queda es ciertamente deprimente. Si esto es lo mejor que tenemos, apaga y vámonos. Lógicamente, no es una premisa cierta. En España, por fortuna, hay mucho más talento del que pasó por ese cutre escenario (por cierto, el mismo de “Mira quien baila” y también con la sempiterna Anne Igartiburu presentando la gala; me la encontré en mi plato de sopa... otra vez). Lo cierto es que dicha gala fue una reunión de amiguetes, y no me estoy refiriendo a los cantantes. Fue una verdadera pasarela en la que las discográficas majors lucen sus mejores galas. Bueno, al menos las que ellos consideran más beneficiosas para sus intereses puramente comerciales. Porque el elenco de "artistas" que aburrió al telespectador el miércoles hasta las 2 de la madrugada era para echarles de comer aparte. Salvo alguna mínima excepción, la gran mayoría son carne de politono. Sólo las galas musicales de refritos de Nochebuena y Nochevieja han sido peores. O bueno, por el estilo.
Sony, por ejemplo, coló a unos cuantos en la fiesta. No sé qué porcentaje se llevaría de los votos, pero seguro que sacaron buena tajada. A Sony, como al resto de majors que aglutinaban las nominaciones (Universal, Vale Music…) les daba igual quién ganase. Ellos ganaban seguro. Fue el caricaturesco David Bisbal (estuvo él, aunque podría haber estado perfectamente el ex Cruz y Raya José Mota, su amigo y gran imitador... nadie hubiera notado la diferencia); fue él quien ganó, como decía, pero podría haber sido Mr. Sonrisa Profident: Carlos Baute. Tanto da…
Con todo, lo más patético de la gala no fue el elenco de “dudoso” talento musical, ni la aburrida presentación, ni la falta absoluta de originalidad y de ritmo en el show… Ni siquiera los dichosos playbacks (suena irónico, pero para elegir al mejor disco del año, se escucharon precisamente eso: discos) o el falso directo con el que se pretendía engañar al espectador (las actuaciones de los nominados estaban grabadas hace un mes; incluso habían grabado cada uno de ellos una recogida del premio por si acaso sonaba la flauta). Lo peor fue el bajón que procude ver un panorama tan bochornoso como éste. Da rabia constatar que sólo se apuesta por este tipo de música. A la gran mayoría de cantantes que actuaron esa noche, yo no los consideraría ni siquiera del gremio musical. Y mira que está el listón bajo en España (hasta David Civera sigue atreviéndose a ponerse delante de un micrófono...).
Fue patético ver a Ana Torroja tatareando las canciones de Mecano, mientras las cantaban Malú, Chenoa y Amaia Montero. Vaya cuadro, de verdad.
Después de ver un show como el de anoche, no puede uno más que pensar que esto es lo que hay. Que no hay más. Que por mucha imaginación y mucho talento que haya en jóvenes solistas y grupos que empiezan y que tocan en escenarios vivos y que aman la música y que sólo la conciben si es real y que tienen verdadera cultura musical y que se han empapado de buenas influencias y que quieren hacer algo distinto y que les importa una mierda sonar en un politono y que disfrutan haciendo lo que les gusta y que no firman manifiestos para sus jefes millonarios y que son músicos de verdad, coño… pues que la cosa está bien jodida. Mientras sigan manejando el cotarro los Carlos López o Ricardo Campoy o Toni Cruz de turno, mientras las emisoras de radio sigan promocionando música a base de maletín o la televisión siga utilizando a los cantantes con tirón mediático para sacarle la pasta a los adolescentes a través de SMS, la situación para los verdaderos músicos es bastante preocupante. O se unen en contra de su verdadero enemigo (que es la incultura que promueven sus jefes) o seguirán siendo unos marginados.
Lo que más pena me da es que de los nominados ayer, el disco de Labuat era, probablemente el mejor de todos. Y lo digo habiendo escuchado también al resto. Y me da pena, no precisamente porque no ganara. Me da pena que fuese uno de los convidados a esa fiesta rancia y casposa. Me gustó la decisión que adoptaron los cantantes de los otros dos buenos discos que había seleccionados: Ainhoa Arteta y Fito. Supongo que al decirles que tendrían que actuar en playback, no se querrían sumar a la pantomima y no grabaron ni su actuación ni su recogida ficticia del premio del ganador. Bravo por ellos. Tampoco estuvieron Shakira ni Raphael, todo hay que decirlo.
Sé que muchos de los que seguimos la carrera de Virginia Maestro (porque sí, porque en el fondo es de lo poco ilusionante que ha aparecido últimamente en el panorama musical), pensarán que lo de la otra noche fue promoción. Y probablemente tengan razón. Lo fue. A la larga no sé si será buena promoción o mala promoción, pero indudablemente, al menos, se dio a conocer un buen disco en un programa de gran audiencia nacional. Pero yo, que soy un poco retorcido, a esto le veo algún inconveniente. Y es el de que se acabe metiendo a Labuat (o a Virginia, Labuat me importa menos) en el mismo saco que a muchos de sus “compañeros” de gala. Me da miedo que ese sea el camino elegido. Que no se exploten otras vías mucho más auténticas y mucho más acordes con el talento de ella. Hace unos días vi unos cuantos videos de Virginia emocionando maravillosamente a un reducido auditorio, en un garito de música de verdad, cantando temas clásicos fabulosos como “Blue moon”, “The house of the rising” sun, “Stand by me”, “Dream a little dream of me”, “We belong togheter” o temas propios extraordinarios como “Circus” o “I call your name”. Y el pasado miércoles la vi actuar en playback compartiendo escenario con Paulina Rubio, Los Chichos, Macaco, Amaia Montero o Chenoa… Sólo faltaron Elías o Púa. Ah, bueno, no… con Elías también actuó en un bolo hace unos días.
Esa indefinición, esa ambigüedad, ese contraste tan imposible es lo que me mata. Hace menos de un año Virginia Maestro estaba grabando un disco bajo la producción musical de uno de los grupos españoles con más prestigio y proyección internacional, The Pinker Tones y presentando un proyecto ambicioso en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Y ahora compartimos escenario con Elías... ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Cuál es el camino elegido? Estar en misa y repicando es muy difícil. Habrá que decidirse. No me cabe duda de cuál es el camino que Sony está preparando (lo vimos el miércoles por la noche). ¿Se puede ser un músico de cierto prestigio y apostar por los canales mainstream? ¿Virginia quiere ser un músico de prestigio? ¿Se conforma con jugar en las mismas ligas que Chenoa, Soraya y Macaco? ¿Hay más alternativas? ¿Hay algún plan?
Que conste que todo esto lo digo porque creo firmemente en el enorme talento de Virginia. Porque escucharla cantar “Blue moon” es una delicia; lo mismo que escucharla cantar “I call your name”. Porque sólo pensar que pudiera actuar con una banda en directo en un programa de televisión interpretando “Circus” me produce escalofríos de placer. Y creo que si no toma conciencia de dónde está y a dónde quiere llegar (aunque sea sacrificando cosas), no lo va a poder hacer nunca.
Yo creo que aún están a tiempo. Desconozco qué estilo tendrá el segundo disco de Labuat (ya es imposible que no siga siendo Labuat, ese es otro de los peajes que hay que pagar por lo del dichoso programita del miércoles), hacia qué público se enfocará y cómo se va a promocionar. Pero sí sé que Virginia tiene mucho que ofrecerle a la música. Entiendo que a Sony eso le importe un bledo; pero espero que a ella le siga importando.
En definitiva, la sensación que me dejó el miércoles la penosa elección del “mejor disco del año” fue ésta: lástima y preocupación. Lástima por el escaparate musical español que nos quieren vender a toda costa y que es vergonzosamente pobre en cuanto a calidad. Y preocupación porque Labuat (Virginia) se deje arrastrar a esa mediocridad tan absoluta.
Yo no pierdo la esperanza de verla jugar en otras ligas, mucho mejores. Ligas con menos focos mediáticos quizá, pero donde realmente juegan los buenos. O, al menos, los más auténticos.
Por cierto, el mejor disco del año 2009 en España para mí fue el de L.A. (“Heavenly Hell”). Una banda liderada por Lluis Albert Segura (un músico hecho a sí mismo, que ha trabajado, compuesto y autoproducido varios trabajos antes de que fuera fichado por Universal y se lo rifaran las otras grandes). Rock fresco y del bueno, con multitud de influencias clásicas. Lo mejorcito que he escuchado en mucho tiempo. Después de L.A. y del magnífico “Vinagre y rosas” de Joaquín Sabina, Labuat sería uno de los grandes discos del año también. Sin ser un trabajo en el que resalte el verdadero estilo de Virginia, es una magnífica producción musical de los Pinker. Un disco que merecía mucho más recorrido y más atención del que ha tenido. Sony sólo ha apostado por él para situarlo en el estante equivocado: el de la gala del día 30.
Pero en fin. Como decía al principio: así están las cosas. Que David Bisbal gane un premio al mejor disco del año, con todos mis respetos, es una mofa a la cultura en general y a la música en particular.
Feliz año nuevo a todos. Ya veremos qué nuevos buenos y malos discos nos depara el 2010…
La navidad tiene toda la poesía
de la blancura de la nieve y
toda la crudeza del duro invierno.
Él nació en la pobreza más absoluta.
Jesús entra en el mundo ,
desde la dura realidad de los pobres,
de los que por no tener no tienen
más que la noche como techo.
¿Cómo se verá el mundo desde el portal de Belén?
La ternura se hace un bebé que quiere ser acogido ,
y en él son acogidos todos los que no tienen nada.
Siempre que abres tu corazón es navidad.
(Salmos en la esperanza)
Desde este blog queremos felicitaros las fiestas a todos los que alguna vez nos habéis visitado. Gracias por acompañarnos a lo largo de todo este año compartiendo con nosotras poesía, música y lo que hizo que un día decidiéramos crear este blog : la voz y la música de Virginia Maestro .Gracias por vuestras visitas y por vuestros comentarios.
En lugar de una única canción,esta vez os dejamos los videos del último concierto, en formato acústico, que ofreció Labuat en Vila-real dentro de "Navidades Solidarias" el pasado 18 de Diciembre:
En mi verso soy libre: él es mi mar. Mi mar ancho y desnudo de horizontes...
En mis versos yo ando sobre el mar, camino sobre olas desdobladas de otras olas y de otras olas... Ando en mi verso; respiro, vivo, crezco en mi verso, y en él tienen mis pies camino y mi camino rumbo y mis manos qué sujetar y mi esperanza qué esperar y mi vida su sentido.
Yo soy libre en mi verso y él es libre como yo. Nos amamos. Nos tenemos.
Fuera de él soy pequeña y me arrodillo ante la obra de mis manos, la tierna arcilla amasada entre mis dedos... Dentro de él, me levanto y soy yo misma.
Para mí fue un momento muy especial. La verdad es que llevaba mucho tiempo esperándolo. No sé si voy a saber cómo contároslo, porque no me resulta fácil resumir tantas emociones. Después de tantos meses, por fin pude escuchar en directo a la persona que me ha hecho creer en lo maravillosa que puede llegar a ser la música. Me acordé de un buen amigo mío y de una frase suya que me emocionó muchísimo y que comparto absolutamente con él: “Yo siempre he esperado a Virginia Maestro, toda mi vida”. Así que ahí estaba yo. Nervioso y expectante. Supongo que, además, necesitaba saber, necesitaba comprobar de primera mano que no me había equivocado. Que después de tantas y tantas palabras dedicadas a ella, mi ilusión era acertada.
Y me alegro mucho de poder gritar, ahora sí, que no me equivoqué. Virginia es un talento excepcional. Para mí, el talento más extraordinario y de más potencial que existe en este momento. A pesar de los pesares. Aunque tenga aún muchas cosas que pulir (luego hablaré de eso, si me lo permitís), aunque se equivoque (como todo hijo de vecino), aunque se parapete, a veces, detrás de cierta timidez en el escenario que se podría casi masticar… A pesar de todo eso, o quizá gracias a ello, Virginia Maestro lo tiene todo para ser una de las grandes voces musicales de nuestro país.
Lo primero que quería apuntar es que no fue un concierto lineal. Fueron 90 minutos de subidas y bajadas, de constantes vaivenes. Como estar verdaderamente montado en una montaña rusa de sensaciones. Se podía palpar el vértigo (tanto en el escenario como en las butacas) y todos (ella y nosotros) nos sorprendimos con alguna que otra sacudida emocional. Hubo cosas que me entusiasmaron (en especial, la cada vez más formidable manera en la que Virginia usa su voz), y otras que no tanto. Virginia alternó momentos sensacionales, con otros menos buenos, e incluso con algún error de bulto (no musical, afortunadamente); nada que la experiencia, las tablas y el trabajo no puedan subsanar.
Creo que, en general, fue un concierto para reflexionar. También para que Virginia reflexione, me da la sensación. Está a punto de terminar su “primera temporada” profesional y de lanzarse de lleno a ese segundo proyecto que marcará su futuro musical. Será bueno que ella se reúna con los suyos, con su equipo, y piense qué ha conseguido y qué quiere lograr en el futuro. Que potencie sus aciertos y que medite sus errores, si los hay. Y es bueno que los haya, porque de los errores se aprende mucho más. A pesar de lo difícil de la situación musical actual, Virginia tiene que ser positiva. Tiene todo el potencial del mundo para llegar a ser alguien muy grande. Sólo le falta creérselo. Confiar. Sobre todo, confiar en sí misma. Dejar a un lado las inseguridades y dar un paso al frente. El talento natural y la espontaneidad no tienen por qué estar reñidos con la estricta profesionalidad. A Virginia le sobra el talento, eso es indudable. Pero cuanto más lo arrope de rutinas y actitudes profesionales que ha de ir aprendiendo e interiorizando, mucho más podrá lucirlo.
Virginia ha hecho algo magnífico con Labuat. Casi un milagro. Ha sacado de la UVI a un enfermo muy malherido. Ha sabido ingeniárselas (con la extraordinaria ayuda de Fran e Iñaki en lo musical y de Nieves Álvarez desde el backstage) para insuflar vida a un proyecto que ya no la tenía. Ha creado algo muy hermoso casi de la nada. Y si no, acordaos de la agenda de Labuat hace simplemente 6 meses. Tras el milagro, se trataba de estabilizar al enfermo y subirlo a planta. Así lo hicieron. Ya tiene mejor cara, qué duda cabe… Pero aún no está curado del todo. Es el momento de pasar a otra segunda fase en el proceso de recuperación. Virginia no puede quedarse estancada aquí, porque tiene muchísimo más que aportarle a la música. Ha arriesgado bastante y le ha ido bien. Yo creo que tiene que seguir arriesgando; es el único camino. Y además de arriesgar, es necesario que sepa ir poniendo las bases (los cuidados preventivos) para asegurarse la estabilidad necesaria y no recaer.
Es el momento de empezar a construir algo grande de verdad.
Y eso se consigue, fundamentalmente, desde el escenario. Pero también antes de subir a él. Talento le sobra. Lo demás puede ser cuestión de tablas, qué duda cabe. Pero también influyen otros detalles, no sólo la experiencia. La confianza, como he dicho antes, la definición de las metas y el perfeccionamiento paulatino (pero constante) de todo aquello que rodea a lo estrictamente musical son las herramientas que deben enriquecer su profesionalidad. Virginia adora la música. La música forma parte de ella y eso se nota cuando la interpreta. Es una combinación brutal, de una sensibilidad exquisita y casi visceral. Pero hay más cosas alrededor de esa mixtura. Con eso, le puede dar para satisfacer a cualquier auditorio, claro que sí… Pero se trata de llegar mucho más lejos. Se trata de seguir creciendo hasta donde alcance su meta, que está aún muy lejana. Si Virginia no tuviera tanto potencial, yo me conformaría con lo que veo y me daría por servido y, hasta me consideraría afortunado por poder contemplarlo. Pero creo que hay mucho por demostrar en Virginia. Puede llegar a ser un referente muy importante en la música actual, estoy convencidísimo de ello. Virginia es ese buen estudiante que siempre saca unas extraordinarias notas pero que, en el fondo, da la sensación de guardarse algo, de tener un poquito más. La diferencia entre algo bueno y algo verdaderamente brillante. En esas estamos y en eso debería ella trabajar. Cantar tan bien y emocionar haciéndolo es algo que no está al alcance de muchos artistas; pero hay otros aspectos (más puramente profesionales) que también son necesarios para consolidar una gran carrera.
Pero vayamos por partes. Comentaré lo que más me gustó del concierto y dejaré para el final lo que me gustó menos o me pareció mejorable.
La asistencia fue buena. No estaba lleno, quizá algo menos de ¾ de entrada. Para los tiempos que corren, bastante es. Me cuenta un amigo que esa misma noche vio actuar en otra localidad a Anni B. Sweet ante 40 personas. Y, curiosamente, el mismo sábado, también en Toledo, me cuenta otro amigo que “El gran Wyoming” actuó ante poco más de 50 seguidores. Así está el patio, ¿qué le vamos a hacer? Con datos como éstos, tener la oportunidad de cantar en un estupendo auditorio como el de CCM y ante 300 personas es un lujazo. Por eso, para mí, el mayor error de Virginia fue no cerciorarse de esa gran oportunidad, no conectar con todo el público al mismo tiempo, como trataré de explicar luego.
Como he dicho antes, musicalmente hablando Virginia es un prodigio. No es sólo su voz. Es el swin con el que canta, la sensibilidad con la que entona y juega con las melodías, las improvisaciones… Virginia tiene una capacidad innata para dibujar las canciones a su antojo, según el momento y su estado de ánimo. Eso es algo muy fresco y muy emocionante que se percibe inmediatamente. Y se agradece mucho. No hay nada falso o impostado en la expresividad de Virginia ni en su voz. Esa autenticidad no se ve fácilmente en la gran mayoría de los cantantes que pueblan el panorama musical español.
Ella es tímida y empieza así los conciertos. Algo retraída. Ligeramente escondida en sí misma. Como mirando al público con expectación y con cierta desconfianza, tras una coraza invisible. Poco a poco va entrando en calor y se va encontrando más a gusto. Tarda un par de canciones en sonreír de verdad. Y luego, de repente, ya está. Ya se siente más a gusto y eso se nota en sus ojos y en su actitud corporal. También en la voz, por supuesto.
Se va adueñando del escenario poco a poco. Y el público se anima con ella, decide acompañarla en su alegría, se deja seducir fácilmente, se embriaga de su música y de lo que ella respira a través de sus emociones. Virginia comienza a coger las riendas del show, acompañada por un Fran enorme y entusiasta y por un Iñaki genial (¡cómo disfrutan ellos dos durante estos acústicos, da gusto verlos!). Lástima que esa sensación “in crescendo” se truncase algo la otra noche. Luego hablo de eso.
El concierto tuvo momentos magníficos. “If I fell” fue uno de ellos. Junto con “Defíneme sin ti” y “I call your name”, las mejores interpretaciones de la noche para mí. Me gustó especialmente “Te doy mi voz” (con un final precioso); creo que es la mejor interpretación que ha hecho de este fabuloso tema. Cada vez me gusta más. Y fue emocionante a más no poder “Soy tu agua”, acompañada magistralmente por el piano de Iñaki. La alternancia de momentos muy emotivos y delicados con otros lapsos más animados estuvo muy bien conseguida con un estupendo “Stand by me” acompañado de palmas (me encantó la serie de improvisaciones finales que ideó Virginia), “Llueve mal” y “Circus”. Incluso “De pequeño” creo que estuvo fantástica, cada vez más personalizada y alejada de la versión original del disco.
Vocalmente me pareció un concierto extraordinario. Escuchar a Virginia en directo es un privilegio. Lamento muchísimo haberme perdido más de una oportunidad de disfrutarlo. Ojalá sigan saliendo más conciertos antes de que se meta de lleno en la grabación de su segundo disco (que será el primero, en cierta manera). Es muy emocionante escuchar en vivo una voz tan jodidamente especial como la de Virginia Maestro. Por eso os decía al principio que su potencial es enorme. Porque tiene algo difícilmente igualable: sabe crear emociones siempre que canta. Y eso no es fácil.
He de decir (y me meto ya directamente en las cosas que me gustaron menos) que no me pareció buena idea lo de levantar al público. Mucho menos lo de subírselos al escenario. Es evidente que Virginia lo hizo para crear más complicidad con la gente, para sentirla más cerca. Ella, da la sensación de que se siente mucho más segura arropada físicamente por los espectadores. Se siente mejor mirando a las caras del público y cantarles de forma casi íntima, que mirando a la inmensidad de una platea tan grande como la del pasado sábado noche. Y eso no es malo, claro que no. Lo que pasa es que cada concierto tiene unas características distintas. Buscar esa complicidad en sitios pequeños y cercanos al público como Costello, es lógico. Pero cantar en un teatro, a mi modo de ver, precisa de otra actitud distinta. El público que asiste a un concierto en un teatro adopta una posición especialmente serena. Le gusta observar, participa menos. Virginia debe acostumbrarse a manejar determinados espacios. La otra noche perdió una oportunidad magnífica de haberlo hecho. Hacer desaparecer la distancia entre un escenario grande y el público sentado en butaca, es un gran reto. Virginia, refugiándose en un exceso de informalidad y en cierto amateurismo, optó por la solución menos arriesgada: solicitar al público que se acercara. Además lo hizo insistentemente, no de forma espontánea. A mí no me gustó. Y a gran parte del público tampoco. Ante las protestas, Virginia instó a la treintena de espectadores que se habían colocado de pie, junto al escenario, a que se subieran al mismo y siguieran un rato el concierto sentados, alrededor de los músicos y de ella misma. Fue una simple anécdota, pero no creo que fuese demasiado feliz la idea.
El ritmo del concierto se rompió algo y esa sensación ascendente y vertiginosa que estaba cogiendo, se fracturó en cierta forma. Quedó algo raro. Para algunos fue un momento divertido sin más, para otros algo desafortunado. A mí no me pareció apropiado y lo siento si alguien se ofende por el comentario. Creo que estuvo fuera de lugar y alborotó al público en exceso; y creo que no pasa nada por decirlo. Como tampoco pasa nada por haberlo hecho: no es cuestión de darle más vueltas al asunto, sino de aprender de la experiencia, que de eso se tratan los comienzos.
Es cierto que en un escenario tan grande, en un acústico con poca instrumentación, sin una banda numerosa de músicos con los que asociarse constantemente (como hizo en “Luz de Gas” o en “Penélope”, por ejemplo), quizá se sintió algo desprotegida y buscó el contacto directo con el público, en el que ella se siente mucho más arropada. Pero, hoy por hoy, esto es lo que hay… La crisis afecta a todo el mundo, pero con los músicos se está cebando verdaderamente. El tipo de escenario hubiera sido propicio para una banda al completo, pero éstas son las armas que posee Virginia en este momento (y gracias a la providencia que ha puesto en su camino a dos fenómenos como Iñaki y Fran). Si no dispone de más cañones, que siga dibujando las balas con la imaginación y el atrevimiento que siempre ha demostrado. Pero sin buscar soluciones fáciles, porque no terminan de funcionar. La complicidad con el público es algo estupendo, pero en la justa medida, como todo.
Hubo otros detalles en los que Virginia creo que debe mejorar también. Detalles pequeños, pero que hacen grande a un artista y que engalanan un show y lo nutren de profesionalidad. Creo que este teatro era un lugar maravilloso para haber hecho algo distinto. Para haber preparado el espectáculo de una forma más teatral, más dialéctica o retórica si cabe. El sitio era idóneo para buscar las sorpresas en otros aspectos. Buscar la empatía con el público con las palabras, presentar de una forma especial las canciones, jugar más con esa “cuarta pared” utilizando quizá las propias convenciones teatrales. Creo que a Virginia le falta aún llenar los espacios que hay entre canción y canción. Eso es algo importante. No hablo de oratoria al más puro estilo Sabina, por ejemplo, pero sí hay ciertas cosas que podría preparar para esos momentos. Si a la emoción de su voz cuando canta fuese capaz de añadirle esa intimidad y algo de brillantez en esos espacios entre tema y tema, provocaría una catarsis mayor aún.
También ha de cuidar otros pequeños detalles que indican cierta condición semi-amateur aún. Muchos de esos detalles ya los ha corregido (las faltas de concentración de otros tiempos o el interrumpir las interpretaciones para interactuar con el público… eso afortunadamente no lo hace ya). Pero otros aún hay que pulirlos. Algunos ni siquiera son imputables a la propia Virginia ni a sus músicos, pero sería bueno que alguien se lo hiciera saber. Detalles sobre la iluminación, el vestuario, sobre el propio atrezzo musical (para no dejar los instrumentos en el suelo, por ejemplo)… Un escenario tan grande como el de la otra noche, parecía algo desnudo. Hubiera estado bien algún tipo de arreglo o de acompañamiento audiovisual, algo conceptual quizás. Por ejemplo, jugar con las luces o con imágenes a modo de diapositiva en determinados temas (en “Soy tu aire” el efecto habría sido precioso). Ese tipo de detalles embellecen una actuación, aunque no sea de mucha calidad. Así que, imaginad lo que puede hacer con una tan buena como ésta. Otros pequeños aspectos sujetos a mejora, sí tienen más que ver con ella y con toda una serie de rutinas que ha de manejar e inventar para adornar los intervalos y su relación con los tipos de público a los que puede enfrentarse, dependiendo de los recintos.
Igual puede parecer que estoy hablando desde un nivel de exigencia que no me compete. Sólo trato de dar mi opinión constructiva. Si pensara que Virginia Maestro puede ser simplemente una buena cantante, no diría nada. Porque ya lo es. Con lo que ofrece ahora mismo, es más que suficiente. Otra cosa es que llegase o no a más o menos público o que conquistase más o menos éxito (esa es harina de otro costal y merece una reflexión aparte). Pero Virginia, en este momento, es una muy buena cantante. Lo que pasa es que lo tiene todo (voz, sensibilidad, imagen, carisma…) para ser una gran estrella de la música, estoy convencido de ello. Con tiempo, constancia, confianza en sí misma, aprendizaje… y con mucho trabajo. No es un camino fácil, desde luego.
No obstante, lo que más me preocupa de su carrera actual no es la falta de promoción (que es evidente), o los posibles errores que pueda cometer (que son normales y subsanables, además de enriquecedores); lo peor es la prisa que aprecio en ella. Sé que es difícil hablar desde fuera, pero no debería tenerla. La prisa puede acabar dando al traste con todo. Ojalá alguien se lo diga o sea capaz ella misma de darse cuenta. Tiene tanto que ganar, que sería una inmensa lástima que se acabara precipitando…
Aún así, creo tanto en ella, que mi preocupación es muchísimo menor que mi ilusión por su futuro. Os puedo asegurar que en esa montaña rusa de sensaciones dispares que sentí en aquel auditorio, nadie podrá borrarme la emoción que ella transmitía cada vez que cantaba algún tema de esos que se nota que le salen del corazón. Eso fue algo imborrable. Como dice mi buen amigo, ese del que os hablaba al principio, el mundo se para en cada canción de Virginia. Doy fe de ello. Todo lo demás irá llegando.
Tanto tiempo esperando este momento que, después de un par de días dándole vueltas a todas las sensaciones que allí viví, sólo puedo deciros una cosa: estoy deseando volverla a escuchar en directo. Lo viví desde el fondo de la sala, a contraluz, y me sentí un privilegiado por estar allí esa noche. La montaña rusa de emociones y sacudidas dejó en mí una única certeza: la de haber disfrutado de una voz y una sensibilidad únicas e inolvidables.
Ha sido un fin de semana maravilloso en el que he conocido a gente a la que llevaba tiempo empezando a querer. Y ese cariño se ha convertido en algo mucho más grande, en un sentimiento de amistad verdadera. Pero eso, que es lo más importante de todo, permitidme que me lo quede para mí.